¿Qué es una smart city?

Una smart city es aquella que, a través del uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) gestiona, en tiempo real, su funcionamiento para conseguir un entorno más eficiente.

¿Cuáles son los principales objetivos de una smart city?

  • Conseguir que sus habitantes tengan una mayor calidad de vida
  • Generar ahorro (tanto para los ciudadanos como para las empresas y administraciones públicas)
  • Alcanzar una gestión eficiente de todas las áreas: servicios, transportes, educación, sanidad, infraestructuras, etc. de forma que se aumente la eficiencia energética

¿Cuáles son los principales requisitos que debe reunir una ciudad para poder ser considerada smart city?

  • Gestionar su economía y recursos materiales de manera eficiente.
  • Integrar las TIC en el día a día.
  • Integrar tecnológicamente sus infraestructuras con los servicios.
  • Lograr la cohesión social (colaboración activa entre la Administración Pública y los ciudadanos)
  • Estar comprometida con el medio ambiente y tener una planificación urbana coherente
  • Conseguir una accesibilidad universal y movilidad urbana sostenible.
  • Ofrecer una transparencia de datos
  • Aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos.

¿Cuáles fueron en 2017 las top 10 smart cities?

Tras analizar más de 79 indicadores de 10 dimensiones de la vida urbana (economía, tecnología, capital humano, cohesión social, proyección internacional, medio ambiente, movilidad, transporte, planificación urbana y administración pública), se determinó que las 10 ciudad más inteligentes de 2017 eran:

  • Nueva York
  • Londres
  • Paris
  • Boston
  • San Francisco
  • Washington
  • Seúl
  • Tokio
  • Berlín
  • Ámsterdam

Pero… ¿Cuáles son los principales riesgos de este tipo de ciudades?

Según Naciones Unidas, en 2020, las ciudades inteligentes contarán con 50.000 millones de dispositivos conectados a Internet.

Tal cantidad de dispositivos conectados, tiene también sus inconvenientes. No sólo reducen de manera considerable la intimidad (en todo momento se sabe dónde están los ciudadanos, qué hacen, con quién están, etc.) sino que, además,  suponen un gran riesgo ante posibles ataques cibernéticos. Un hacker podría llegar a controlar aspectos tan fundamentales de nuestro día a día como:

  • Controlar los semáforos o el alumbrado público
  • Desconectar los puntos de carga de coches eléctricos
  • Acceder y manipular plantas de procesamiento de agua
  • Controlar la red eléctrica
  • Bloquear el suministro del agua
  • Controlar las comunicaciones, internet o los sistemas de acceso

No cabe duda del gran avance que suponen las smart cities, pero es fundamental tener presente que su evolución debe ir de la mano de una protección total, proactiva y 100% segura.

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