máquinas virtuales

En la entrada de hoy vamos a hablar de máquinas virtuales, uno de los conceptos más utilizados en informática. Trataremos de explicarlo de manera muy sencilla para quienes no estén seguros de qué son exactamente.

¿Qué son?

Lo primero que debemos tener claro es que una máquina virtual no es un dispositivo físico. Una máquina virtual es un software que emula el funcionamiento de un ordenador dentro de otro equipo.

El ordenador emulado tiene su propia CPU, disco duro, tarjeta de redes, tarjeta gráfica, memoria, etc. Todos ellos, elementos virtuales (emulados) que funcionan exactamente igual que el hardware real del equipo en que se está ejecutando.

Si las máquinas virtuales son ordenadores emulados ¿de dónde sacan sus recursos?

Todos los recursos que utiliza una máquina virtual son tomados de los recursos del ordenador original. Imaginemos  que, por ejemplo, nuestro PC tiene 32GB RAM. Si creamos una máquina virtual con 8GB RAM y otra con 4GB de RAM, nos quedaría la siguiente distribución*:

4

Máquina Virtual 1 (GB RAM)

8

Máquina Virtual 2 (GB RAM)

20

Recursos disponibles (GB RAM)

*Siempre y cuando la máquina virtual esté encendida (si está apagada, el equipo dispondrá del 100% de los recursos).

¿Y las máquinas virtuales de procesos?

Todo lo anterior aplicaría a las máquinas virtuales de sistemas (más comúnmente utilizadas), pero también tenemos las máquinas virtuales de procesos. Éstas, en vez de emular un equipo completo, ejecutan procesos concretos, como por ejemplo una aplicación basada en .NET o en Java para, entre otras cosas, conseguir que su funcionamiento sea siempre el mismo, independientemente de la plataforma en la que se ejecute (Mac, Windows, Linux).

 ¿Qué sentido tiene crear máquinas virtuales?

Una máquina virtual puede crearse por diferentes motivos. La mayoría de las veces se hace para probar sistemas operativos nuevos o actualizaciones de los ya existentes, ejecutar programas antiguos, ver cómo funciona una misma aplicación en distintos sistemas o abrir archivos aparentemente maliciosos. El principal objetivo es poder hacer pruebas de manera segura. Al estar aisladas del resto del equipo, si algo falla, no afectará al ordenador que la ejecuta.

¿Cómo encaja todo esto con el tema del aislamiento?

Como hemos comentado, las máquinas virtuales están siempre aisladas del resto del sistema y, por tanto, no tienen acceso a los recursos o datos almacenados en el ordenador real. Como consecuencia, si una pieza de malware infecta dicha máquina virtual, el ordenador real permanecerá inmune. Es por esto que, durante mucho tiempo, la virtualización ha sido una de las opciones más adoptadas por los departamentos de ciberseguridad.

Con el tiempo, hemos visto cómo el concepto de la virtualización ha ido evolucionando y mejorando, dando lugar a soluciones más completas. Una de las cuales es, precisamente el aislamiento web. Y es que, la virtualización es la base de muchas de las soluciones de aislamiento que actualmente hay en el mercado. Bien sea mediante la creación de máquinas virtuales o virtualizando contenedores desechables, las tecnologías de aislamiento basadas en la virtualización tienen tres limitaciones muy importantes a tener en cuenta:

  • Su alto coste
  • Su limitada escalabilidad
  • Y quizá lo más importante de todo: no resuelven el problema, sino que lo mueven de sitio.

En nuestro empeño por resolver el problema y dar respuesta a estas limitaciones, hemos creamos RITech, la única tecnología de aislamiento que realmente resuelve el problema y cuya aproximación, más allá del Hardware, Contenedores o VDI, permite alcanzar unos niveles de escalabilidad inigualables y poder dar servicio a tantos usuarios simultáneos como se desee. ¿Quieres conocer más detalles? Contáctanos y descubre todo lo que RITech puede hacer por ti y tu negocio.

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