La gran mayoría de nosotros usamos la biometría en nuestro día a día, pero ¿sabías que no es un concepto nuevo, sino que sus orígenes se remontan a la China del S.XIV?

Uno de los mayores booms de la biometría tuvo lugar en s.XIX cuando el policía francés Bertillón empezó a utilizar la huella dactilar para identificar a las personas. No obstante, debemos remontarnos cinco siglos antes para encontrar las primeras referencias. Ya en el s.XIV se utilizaban en China las palmas de las manos para diferenciar entre jóvenes y adultos.

Pero ¿Qué es exactamente la biometría?

Cuando hablamos de biometría (aplicada a la tecnología de la información), nos referimos a aquellas tecnologías que miden, analizan y reconocen comportamientos o características únicos de cada ser humano como pueden ser: el ADN, las huellas dactilares, la retina, el iris, determinados patrones faciales o la voz, entre otros.

A diferencia de los métodos de identificación basados en algo que se posee (por ejemplo tarjeta identificativa) o que se sabe (contraseña), la autenticación mediante verificación biométrica, se basa en algo intransferible, inolvidable, único y que permanecerá inalterable durante la vida del individuo. Ni siquiera dos gemelos idénticos tendrán las mismas características.

Casos de uso 

Las opciones y posibilidades de la autenticación biométrica son cada vez más comunes. Algunos ejemplos del uso de esta tecnología pueden ser: identificación, control de acceso, control de presencia, autenticación en aplicaciones, pagos electrónicos…etc.

La gran comodidad y seguridad que ofrece esta tecnología está haciendo que surjan nuevos usos constantemente.

Hasta ahora todo son pros, pero… ¿Hay algún contra?

El principal problema de la autenticación biométrica es que, como todo sistema de autenticación, requiere de: un hardware (dispositivo de escaneo o lector), un software (que digitalice y convierta la información capturada en un valor numérico para compararla y buscar coincidencias que permitan autorizar o denegar la solicitud) y una base de datos donde almacenar la información para dicha comparación.

Esto nos lleva a plantearnos los dos riesgos más comunes de la biometría:

  • Aunque únicos, no debemos olvidarnos de que los rasgos personales son susceptibles de ser duplicados por los hackers.
  • Toda información almacenada en una base de datos, aunque esté cifrada, es susceptible de ser hackeada o utilizada indebidamente y la autenticación biométrica no es una excepción.

Todo esto está llevando a una constante evolución e innovación, siendo la biometría conductual una de las consecuencias directas de ello. Sin entrar a fondo en el concepto, diremos que la biometría conductual se diferencia de la anterior en que, en lugar de basarse en rasgos físicos medibles, se base en comportamientos (cómo escribimos, cómo caminamos, cómo reaccionamos…).

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