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¿Qué son los antivirus?

Los antivirus son programas de software cuyo objetivo es evitar que determinadas piezas de malware infecten las máquinas de los usuarios. Por lo general, las soluciones antivirus se basan en el análisis de firmas. Es decir, identifican determinados patrones, comportamientos o alteraciones no autorizadas en archivos o dispositivos.

¿Cómo lo hacen?

El funcionamiento es casi siempre el mismo. Las bases de datos de software o programas maliciosos se comparan de manera constan con los archivos del sistema. En el momento en que se identifica una coincidencia, tiene lugar un determinado evento: reparar el archivo, ponerlo en cuarentena, eliminarlo o analizar su conducta.

¿Cuál es el problema de los antivirus?

En los últimos tiempos estamos viendo cómo se está formando la tormenta perfecta:

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  • Virus cada vez más complejos, capaces de transformarse y  diseñados para evadir los sistemas de protección de los antivirus.
  • Alto volumen de nuevas piezas de malware diseñadas cada día.
  • Cambiante y complejo panorama: usuarios móviles, oficinas remotas, aplicaciones en la nube, obligaciones de cumplimiento, etc.

Todo esto está llevando a una obsolescencia acelerada de los tradicionales antivirus. Los hackers están innovando más rápido de lo que las defensas tradicionales pueden mantenerse, y cada vez resulta más difícil la tarea de encontrar la aguja en el pajar. Además, hay algo frente a lo que las soluciones de antivirus no podrán nunca prepararse: proteger a las empresas frente a usuarios finales ingenuos. Un simple clic en un archivo adjunto o URL maliciosa basta para comprometer toda la red de una organización.

De hecho, según datos extraídos de un informe del Instituto Ponemon revelan que el 69% de las empresas reconoce que los antivirus no proporcionan una protección adecuada para sus sistemas.

¿Cómo podemos solucionar este problema?

Con las soluciones tradicionales, detenemos o bloqueamos amenazas, pero ya es tarde, ya están dentro de nuestro sistema y el daño está hecho. Por tanto, la solución no debe pasar por una tecnología que reaccione frente al malware. El enfoque debe ser proactivo. Es decir, dejar de invertir recursos y tiempo en minimizar daños y dedicarlos a evitar que el daño pueda llegar a tener lugar.

En todo ciberataque hay dos elementos: el hacker y la víctima. Intentar controlar al hacker es un error. Es una tarea cada vez más compleja y muchas veces resulta imposible. Sin embargo, sí hay algo que podemos hacer: eliminar la superficie de ataque. Sólo así podemos estar seguros de que se está evitando que ninguna potencial amenaza pueda alcanzar su objetivo. Independientemente de cuánto de cambiante sea el entorno, si nada se ejecuta en el dispositivo final del usuario, nada podrá infectarlo.

Hoy en día, todo esto es posible sólo con RITech, la tecnología de aislamiento web que crea air gaps o espacios de aire entre Internet y la red empresarial. ¿La clave? Como hemos comentado antes, al no existir comunicación directa, no existe posibilidad de infección. ¿Quieres conocer todos los detalles sobre RITech? Pídenos más información.

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